Hay quien asegura que si eres realmente un buen pintor, la herramienta es lo de menos. Yo no sé hasta qué punto soy buena pintora y hasta qué punto es cierta la afirmación, pero lo que sí sé es que cambiar de disciplina, y más que de disciplina, de técnica, y probar de vez en cuando a ser otro tipo de pintora es como poco divertidísimo.
Si tuviese cerca a mi Vieja Tortuga, maestra indiscutible de la espátula, no dudaría en adentrarme más en esta técnica mucho más espontánea que la que consigo con el pincel. Pero como desgraciadamente ella está lejos y estas cosas por teléfono son difíciles de compartir, me adentro tan sólo de puntillas a la espátula y a la pintura empastada.
Si tuviese cerca a mi Vieja Tortuga, maestra indiscutible de la espátula, no dudaría en adentrarme más en esta técnica mucho más espontánea que la que consigo con el pincel. Pero como desgraciadamente ella está lejos y estas cosas por teléfono son difíciles de compartir, me adentro tan sólo de puntillas a la espátula y a la pintura empastada.
Estos días he estado trabajando en ello y uno de los experimentos han sido estas manzanas.
Imagen: Ejercicio con manzanas, acrílico sobre cartoncillo, 46*53cm.
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