
Cuando después de pintar con acrílico durante algún tiempo retomas el óleo, sientes que pintar es más fácil.
El acrílico es un material estupendo para hacer muchísimas cosas, casi todas planas y consistentes en manchas claras de color, en la que no haya degradado. El límite del óleo sin embargo casi no existe, degradar, difuminar... eso es lo mejor, eso y la riqueza de colores que consigues mezclando un material tan noble.
Por eso, si después de trabajar con acrílico vuelves al óleo, parece que las pinceladas salen solas, las mezclas, las luces... sin duda alguna es el mejor material para el realismo que hago.
Imagen: Realizando Barna Pans.



Desde el pasado mes de abril mi obra puede verse en la Sala Sanoguera, en Melide, A Coruña.